Caso de Éxito 10: Carmela Caramela - Una emprendedora local frente al reto del consumo masivo

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  1. Descripción

Carmela Caramela es una pequeña empresa familiar de moda con sede en Badajoz, Extremadura, gestionada por su creadora Mamen Flores y su marido. Esta marca creó su primera colección en el año 2018 y desde entonces ha buscado posicionarse como una alternativa a la moda ?fast fashion? de las grandes compañías. Para ello, se ha centrado en todo el proceso de producción de ropa sostenible, desde el diseño hasta la confección, promoviendo que se lleve a cabo en España y con unas condiciones laborales dignas.

Además, Carmela Caramela ha buscado ir contra el modo de consumo excesivo de la sociedad organizando diversas campañas de educación y sensibilización en las redes sociales. Con este objetivo y con la idea de otorgar una mayor exclusividad y calidad a la marca, sólo lanza dos colecciones de ropa al año.

  1. Trayectoria sostenible

Carmela Caramela no fue creada en un principio como una marca de moda sostenible, sino que este enfoque surgió una vez Mamen pudo percibir la contaminación extrema de la industria de la moda. Desde entonces, la marca cambió sus valores centrándose en producir ropa diferente, exclusiva y que respete al medio ambiente.

Para su producción usa materiales y tejidos naturales, sostenibles y ecológicos de origen español para la confección de sus prendas de ropa. Un ejemplo de ello es la compra de algodón orgánico y de la contratación de productores locales para así poder reducir las emisiones de CO2 de la empresa.

  1. Mejores prácticas climáticas en base a las mejores prácticas internacionales identificadas y clasificadas en 3 pilares
  1. Objetivos:

    1. Carmela Caramela no se ha planteado todavía la definición de unos objetivos de reducción de emisiones o el cálculo de su huella de carbono.

  2. Acción:

    1. Ecodiseño. El uso de materiales sostenibles y respetuosos con el medio ambiente es la esencia de la marca. La mayoría de estos son de origen natural como el algodón orgánico o la lana merino y, en algunos casos cuando lo requiere el diseño, también utiliza productos reciclados para la producción de sus prendas.

    2. Proveedores verdes. La empresa compra materiales y tejidos de proveedores sostenibles y que su producción respete el bienestar animal. Para ello tienen como proveedor a una empresa con un código de buenas prácticas que asegura que los animales no son maltratados. Por otro lado, para la distribución de sus prendas evita el uso del plástico en el embalaje y es la propia marca la encargada de producirlo con materiales como el papel de seda o el cartón. Las prendas son luego distribuidas por una empresa de transporte que por petición expresa de Carmela Caramela no utiliza ningún otro embalaje o plástico para sus envíos. Además, la mayoría de sus proveedores están localizados en España para así poder reducir las emisiones ocasionadas por el transporte.

    3. Circularidad de residuos. Carmela Caramela lleva a cabo una política de reducción y reciclaje de los residuos. Además, con los tejidos sobrantes que genera en la confección de ropa busca volver a aprovecharlos para otros fines. Así, usa parte de ellos para la producción de otras prendas de ropa y los que no pueden aprovechar los reparte entre las empresas y talleres locales para que puedan ser usados como trapos de limpieza.
  1. Gobernanza:

    1. Posicionar y comunicar la acción climática. Para reconocer las acciones sostenibles que Carmela Caramela lleva a cabo, ha obtenido certificaciones que acreditan que la ropa y materiales usados por la marca respetan el medio ambiente. En concreto el certificado OEKO TEX sobre ecología textil y el Global Organic Textile Standards que reconoce el origen orgánico y sostenible de los materiales textiles empleados por Carmela Caramela.

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