Familia Torres abandera la lucha contra la emergencia climática en el sector vitivinícola desde 2008, a través de su programa ambiental Torres & Earth, que se articula en tres pilares: adaptación, mitigación y concienciación
En 2020, Familia Torres decide adoptar la viticultura regenerativa con una doble motivación: por un lado, regenerar los suelos de sus viñedos para fomentar la biodiversidad y hacerlos más resilientes y, por ende, mejor adaptados al contexto climático actual, y por otro, contribuir desde el viñedo a reducir las emisiones de CO2 gracias a que estos tienen una mayor capacidad para capturar y fijar el CO2 atmosférico en el suelo a través de las cubiertas vegetales, además de requerir un menor uso de maquinaria.
Hasta ese momento, las medidas implementadas para reducir la huella de carbono se focalizaban en el ámbito productivo de la bodega, desde el uso de energías renovables a medidas de eficiencia energética pasando por la captura y reutilización del CO2 de la fermentación del vino. Con la adopción de la viticultura regenerativa, Familia Torres da un nuevo impulso a la descarbonización del viñedo, acelerando el paso hacia su ambicioso objetivo de convertirse en una bodega de cero emisiones netas en 2040.
La visión regenerativa de la Familia Torres se centra en un enfoque holístico que busca imitar los procesos naturales, con suelos vivos que absorben más CO2 y contribuyen a la salud del ecosistema vitivinícola. Se han integrado cultivos de cobertura entre las vides, pastoreo de ganado y reducción de la labranza para proteger y enriquecer la estructura del suelo.
Actualmente, más de la mitad de los viñedos de Familia Torres están en transición hacia este modelo regenerativo, con el ambicioso objetivo de lograr cero emisiones netas para el año 2040. Además, Familia Torres participa activamente en proyectos de investigación como Vitiregenere y Smartcrops 5.1, que buscan validar las prácticas regenerativas y su impacto en la biodiversidad y el secuestro de carbono.
Además, en 2021, Familia Torres fundó la Asociación de Viticultura Regenerativa (AVR) junto con otras bodegas y consultoras, para impulsar este cambio de paradigma a nivel nacional e internacional. La AVR, en cooperación con The Regenerative Viticulture Foundation, ha creado la certificación RVA, auditada por ECORCERT, para dar visibilidad y reconocimiento a los productores que adoptan estas prácticas sostenibles. Los primeros vinos con el sello RVA han visto la luz este año 2024.