La protección de la biodiversidad es uno de los ejes de acción clave de nuestra política medioambiental. Por ello, promovemos alianzas e iniciativas para la protección de ecosistemas y especies amenazadas. Muestra de ello es la colaboración con el Centro de Estudios Avanzados De Blanes (CEAB-CSIC) para restaurar un bosque de algas extinto desde hace más de cuatro décadas en el Parque Natural de Cap de Creus, en concreto en la zona de Port Lligat.
Este proyecto, que se enmarca en el plan de biodiversidad de Damm, consiste en la reintroducción de algas pardas o del género Cystoseira, concretamente la especie Gongolaria barbata, en su hábitat natural para devolver al ecosistema marino del Mediterráneo uno de los hábitats más importantes para su diversidad y productividad.
Los bosques marinos de macroalgas fucales son considerados uno de los principales formadores de hábitats por su capacidad de proporcionar estructura, alimento y refugio a diversas especies marinas. Estos hábitats, de los cuales se han hallado datos que confirman su presencia en la zona de Port Ligat durante los años 80, se encuentra en una clara posición de regresión a causa de múltiples amenazas como pueden ser la sobrepesca y el cambio climático. El proyecto tiene como propósito revertir la deforestación de estas poblaciones marinas.
El pasado mes de agosto, personas del equipo de Damm y del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) realizaron la colocación de los primeros cultivos de Gongolaria barbata. Gracias a la recolección de ramas fértiles de poblaciones donantes, se han obtenido nuevos reclutas que, de encontrarse en óptimas condiciones en la zona a restaurar, en un par de años serán fértiles y podrán contribuir a generar un bosque autosostenible. En esta ocasión, un total de 15 rocas con más de 40 reclutas cada una fueron instaladas como primera prueba para observar su supervivencia. Para ver qué fondos eran mejores, 10 de las rocas se colocaron sobre el fondo rocoso, mientras que las otras 5 se fijaron a la roca mediante una masilla de dos componentes. Durante el mes de septiembre se han instalado el resto de las rocas, un total de 61, en tres áreas distintas de la zona abarcando una superficie de acción de aproximadamente 25 m2.
El proyecto también pretende evaluar qué implicaciones va a tener esta acción de restauración en la biodiversidad, productividad y otros servicios ecosistémicos de la zona.
En el seguimiento de los reclutas se han encontrado un número positivo de sobrevivientes y hasta el momento, la densidad se mantiene igual o mayor que la que encontraríamos en un bosque de referencia. La herbivoría es una de las mayores amenazas para los reclutas de estas especies. Se espera que este factor, que es mucho más intenso en verano, sea menor lo que queda del año y la supervivencia de la especie reintroducida se vea favorecida.
El plan de biodiversidad de Damm se ha convertido en una iniciativa pionera dentro del sector, posicionando a la compañía como una de las primeras a incluir este ámbito de actuación en su estrategia de sostenibilidad.