Uvesco empezó a calcular su huella de carbono en 2018, con el objetivo de conocer cuál era el impacto de la organización y poder reducirlo. De ese modo, se empezaron a tomar diversas medidas como el cambio a un suministro de energía eléctrica 100% renovable, la optimización de las rutas logísticas o acciones de eficiencia energética. Con todas ellas, Uvesco ha logrado reducir un 43,9 % de su huella en el periodo 2018-2022.
Si bien la reducción de emisiones es el objetivo primordial de Uvesco, siempre habrá parte de la huella que no se podrá reducir, inherente a la actividad del grupo, la distribución alimentaria. Por ello, se ha ido un paso más adelante con la compensación de emisiones, mitigando de este modo el impacto que Uvesco genera en el medio ambiente.
Esta compensación se ha hecho a través del Fondo Voluntario de Carbono de Gipuzkoa, impulsado por Naturklima, el cual ofrece el valor añadido de que las labores de compensación se realizan en el mismo territorio donde se genera el impacto, ya que Uvesco tiene su sede central en esta provincia.
De este modo, Uvesco compensó el 5% de su huella de carbono total colaborando en la reforestación de la finca Etxolazarreta, en Irún (apenas a unos kilómetros de las plataformas logísticas), que había sido arrasada en un incendio a finales de 2020.